Entrevista a Rodrigo Murray, quien da vida a Federico en “Renta Congelada”

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La tercera temporada del programa se transmitirá a partir del jueves 3 de septiembre por “las estrellas”

Por Mino D’Blanc

Rodrigo Murray da vida a Federico “El Naco” en “Renta Congelada”, cuya tercera temporada se transmitirá a partir del 3 de septiembre por las estrellas”. Es una producción ejecutiva e historia original de Pedro Ortiz de Pinedo, producción asociada de Liliana Cuesta y Gus Rodríguez, quien también dirigió junto con Sergio Adrián Sánchez “Venado”. La dirección de cámaras corre a cargo de Daniel Ferrer. Los escritores de la historia son Oscar Ortiz de Pinedo, Pepe Sierra, César Ferrón y Maricarmen Morfín. La dirección de fotografía corre a cargo de Juan Pablo Ojeda.

Federico tiene 50 años. Es un fracasado vendedor de seguros de puerta en puerta. No tiene tacto, y no entiende que jamás va a lograr una venta si llega diciéndole al cliente que debería de aprovechar los 5 minutos de vida que se nota que le quedan, en adquirir su seguro. Es desobligado y desaliñado a pesar de vestir de traje para ir a vender seguros. En la casa siempre viste en camiseta y calzones.

Come carne, puerco, pollo papas fritas, cacahuates, etc. Difícilmente trabaja, pero se sale en las mañanas y dice que se va a trabajar y realmente se va a vagar. Le gusta irse a una farmacia en donde hay unas maquinitas, es líder de la colonia en puntos de todos los juegos de la farmacia.

Platicamos con Rodrigo Murray, gracias a las finas atenciones de la licenciada Denisse Cabrera, de Televisa.

MD’B: Nueva temporada de “Renta Congelada” y estás haciendo un personajazo que con todo respeto, yo diría “un mexicanazo.”.

RM: No solamente un “mexicanazo”, sino a millones de seres humanos por arriba, por abajo, por la derecha y por la izquierda. Curiosamente este personaje me ha llevado a concluir que es muy infantil. Curiosamente no tiene como esos filtros sociales que nosotros vamos aprendiendo a lo largo de la vida en donde uno pues no se saca los mocos en público y cuando uno tiene que hacer eso que es tan natural, lo hace con un pañuelo desechable, que para eso son; uno no se tira pedos de buenas a primeras frente a nadie –para eso están los baños-… cada quien puede tener un accidente, un accidente sí, pero no es una forma de ser; nadie eructa valiéndole absolutamente lo que piensa el de al lado. Observando la conducta de los chicos, de pronto siento, también por la identificación que he tenido con los niños, como los menores de 10 años, de 9 años, que se divierten mucho con Porky porque se identifican con él, porque les encantaría conocer a un bicho de ese tamaño que no los estuviera molestando con el “¡ay hijo, eso no se hace!”, “¡ay, cómo es posible que hayas hecho semejante porquería, ay mira nada más!” y todo ese tipo de cosas que las madres y las abuelas y los padres están recriminando, pues son niños y a ellos les gusta estar mugrosos y con las rodillas raspadas y tirarse al suelo y llenarse de tierra y tirarse pedos, ya sabes. Estoy muy contento de dar vida a este “mexicanazo”, porque también estoy seguro que hay unos alemanes han de ser así o peor, o gringos, o argentinos, o los coreanos con la cantidad de ajo que comen, ya me imagino… Entonces, sí, me divierte muchísimo, me gusta, me es muy terapéutico también interpretar a Federico. Uno hace cosas a través de un personaje en la televisión, en el teatro o en el cine que no te permite la vida poder hacerlo. Es como Brozo, mi querido Víctor Trujillo; si tú lo conoces en persona es un caballero, es una persona fantástica, es un tipo letrado, estudiado, sumamente culto, un gran actor, un gran intérprete y cuando hace a Brozo es todo lo contrario, es ese alter ego maravilloso y creo que un poco así me pasa con Federico.

 

MD’B: ¿Qué le aprendes a Federico?

RM: Yo siempre trato de ser diferente en todos los personajes que hago. Considero que son como los seres humanos, que aunque sean gemelos no vas a encontrar a dos iguales aunque sean gemelos. Por eso la necesidad de interpretar de forma distinta a cada uno, de verlo, de hacerle preguntas, que el personaje te responda. ¿Qué le aprendo a Federico? Es una pregunta linda e inteligente. De pronto la pregunta sería ¿qué le das tú a Federico? ¿Qué me ha dado Federico a mí? Momentos de mucha diversión. Sin duda, creo que es entender que el paso por el mundo y la vida a veces es tan sutil y tan breve, que el momento que estemos parados sobre el planeta tenemos que divertirnos, que pasarlo bien y Federico es un vivales que se la pasa  bien hasta cuando se la pasa mal y creo que esa es una muy linda filosofía de vida, tratar de verle no solamente la mosca parada al pastel, sino tratar de verle el relleno del pastel. Ya sabes que de pronto hay gente que ven el pastel y dicen “híjole, hay una mosca parada”. ¿Cómo te fijaste en la mosca? ¿Por qué no te fijaste mejor en el merengue, o en el relleno? Hay gente que se fija en ese tipo de cosas; yo creo que un poco la vida es así. Y Federico es de aquellos que dicen ¡qué rico, me voy a comer el pedazo donde está parada y con la mosca entera! Ese es Federico, que me ha enseñado que la vida es como decía Oscar Wilde: “un mal cuarto de hora con momentos exquisitos” y yo creo que deberíamos convertirlo en un muy buen cuarto de hora con momentos exquisitos.

MD’B: ¿Qué te deja en tu vida Gus Rodríguez, como uno de los grandes creativos de la televisión, del teatro y del espectáculo que fue?

RM: Gus lamentablemente se murió a la mitad. Nosotros grabamos 6 capítulos, nos agarró la pandemia, nos mandó a todos a casa. Estaba ya muy avanzado el cáncer que tenía Gus, ya le costaba mucho trabajo llegar a trabajar a Televisa, pero hasta el último día del previo a la pandemia, arrastrando su caja de oxígeno, flaco, muy cansado, fue a trabajar con nosotros y siempre, siempre, con un gran sentido del humor, con unas ganas increíbles de vivir. Emocionante era verlo llegar y cómo en el foro sentado se transformaba en esta máquina de generar ideas, de generar soluciones, de generar opiniones favorables sobre el trabajo que estábamos haciendo. Siempre era un gran consejero, siempre Gus era la piedra de toque para poder consultar cualquier duda que tuviera que ver con un asunto cómico, qué es lo que sí se debía hacer y qué es lo que no, cómo se debía decir, con qué tenía más fuerza y más punch. Era un hombre que tenía un conocimiento de la comedia muy, muy, muy avanzado. Yo tuve la oportunidad de trabajar con él en renta congelada y fue realmente muy gozoso. Teníamos una muy buena relación durante las dos temporadas y media que nos tocó trabajar juntos. Una relación de mucho respeto, de mucho cariño, de mucha admiración por mi parte con respecto a todo lo que él otorgó al mundo de la televisión y al mundo de la diversión de este país, que sin duda alguna es de lo mejor que yo he visto en todo el mundo. Un genio y que va a ser muy difícil llenar el hueco que deja Gus. Sirva para él esta temporada como homenaje a uno de los más grandes creativos, de uno de los tipos más divertidos de la televisión, que curiosamente él en persona no lo era tanto. Era bastante como más reservado, pero tenía una forma cómica muy particular, muy especial. La vida es así; quizás no haya que cuestionarla. Es tan rara que se lleva a gente tan talentosa, tan amorosa, tan pacífica y no se lleva a violentos que están todo el tiempo buscando qué hacer y cómo dañar. No me puedo quitar de la cabeza a un policía norteamericano metiéndole siete tiros en la espalda a una persona de color, que puede ser que sea culpable o no lo sea, pero nadie le mete 7 tiros en la espalda a otra persona si no es que estás muy mal de la cabeza. Si esa es la ley, si esa es la policía, si ese es el orden, maldita sea. Creo que hay algo que estamos haciendo mal y la vida así es de caprichosa. De pronto no entiendes por qué puede haber esa falta de congruencia en cierto tipo de seres humanos y los más congruentes se están yendo lamentablemente o están puestos en otro lugar que no deberían estar o en otro lado, pero bueno, aquí nos tocó vivir, dirían en el canal Once.

 

MD’B: ¿Hay muchas sorpresas en esta tercera temporada?

RM: Hay muchos cambios, hay muchas sorpresas. Nos hemos divertido desde el capítulo uno de los doce, porque Regina Blandón y Juan Diego Covarrubias no es que desaparezcan de la tercera temporada. Simplemente están menos tiempo por compromisos que ellos propios tenían en otras latitudes de la actuación. Entonces se hizo evidentemente la tercera temporada pensando en los nuevos habitantes de la casa, que es un matrimonio de recién casados que interpretan Adriana Montes de Oca, que es una actriz mexicana fantástica, divertida, bien preparada, baila canta, estudiada y es una gran intérprete, y el más chico de los Derbez, José Eduardo, que tiene un talento que como dice el dicho “no lo hurta, lo hereda”, que tiene que ver con su abuela, obviamente que tiene que ver con su madre, obviamente que tiene que ver con su padre y creo que si me apuras, es el más talentoso de los Derbez niños, estoy hablando de los hijos. Afortunadamente nos trató trabajar con él, nos divertimos muchísimo, se comprometen los dos y hacen una pareja muy entrañable que encaja a la perfección en la casa de estos locos, de estos personajes tan desquiciados como son Delia y Federico. Hay sorpresas que se deparan en donde yo solamente te voy a dar ciertas probaditas, como por ejemplo, se habla de una adopción, como dicen en los pueblos “huele a mole” y cuando huele a mole, pues hay boda. ¿Qué otras sorpresas? Es posible que en la casa de Federico y Delia y de obviamente de todos los que están viviendo ahí, haya más tipos que se hospedan  o que se quieren meter a vivir. Crecen mucho otros personajes. Entonces creo que hay un montón de sorpresas en donde no va a haber una serie de repeticiones; no es digamos como la misma gata pero revolcada, como diría el pueblo. Yo creo que empieza una nueva serie, tiene 12 capítulos muy redondos y donde nos va a permitir también dejar la expectativa o el terreno  preparados para hacer una cuarta temporada. Entonces espero que la gente lo vea, lo disfrute y se sorprenda tanto como nosotros cuando leímos los guiones por primera vez.

 

MD’B: ¿Por qué el público que ha visto las otras dos temporadas y por qué el público que no ha visto ninguna de las dos, tiene que ver “Renta Congelada” en esta tercera temporada?

RM: Porque reír es lo más hermoso que tenemos los seres humanos y esto está cargado de momentos para reír. En algunos momentos se dan sonrisas, en otros risas y en muchos carcajadas. Creo que el momento histórico en el mundo apela a la comedia, apela al sentido del humor de la gente, apela a tomarse la vida en serio pero divertida, apela a nuestro propio interés por pasarla bien, porque a nadie le gusta pasarla mal. Ver “Renta Congelada” es garantía de pasarla bien.

 

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