Opinión: Covid e inseguridad pública

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Por Edgar Musalem

Al problema de la inseguridad pública, se añade el de la salud pública COVID, y el medio de vulnerabilidad en los dos temas, sigue siendo el criterio del ciudadano, quien, o se auto protege apoyándose con el gobierno, o le deja su tarea a este último como siempre, para culparlo de su desgracia.

Y es que la autoprotección, que es la prevención, nos guía a cuidar nuestra persona y los nuestros día a día, y esto minimiza riesgos de que nos suceda un delito.

Y en cada enfermedad para que no se constituya, una parte es nuestra condición física y mental, y claro, de la comunidad, y otra parte será si nos mantenemos fuera de las condiciones ambientales de riesgo.

Para los temas, siempre se han considerado leyes, programas de apoyo asistencial, y protocolos por parte de los que legislan y el gobierno; eficientes o no, existen.

Que quiero decir; que siempre el factor de cumplimiento del gobierno va a existir, malo, bueno, torpe o eficiente lo hemos visto.

En tema de inseguridad, se han realizado muchísimos programas conforme al tipo de delito para que las personas no sean víctimas pero hasta el momento no hay un parámetro de análisis de contra incidencias en las cuales se vea el resultado de la prevención, la misma se deja al albedrío; por lo tanto es prudente para el gobierno soltar las recomendaciones y dejar que el ciudadano las siga o no, el gobierno ya cumplió.

Muy simple, lo anterior es base de cumplimento de gobierno al demostrar evidencia gráfica y documental de que se cumple, y la culpa de lo que suceda es del ciudadano.

Así es como el ciudadano sigue su vida dejando crezcan las malezas, abusando a su favor en contra de su vecino, irrumpiendo tranquilidad por excesos, y las que guste usted lector; de igual forma se dejan crecer estas acciones que son caldo de cultivo para que se contamine la zona vivencial, al grado de ser incontrolables después los grupos delictivos que se instalan en lugares apropiados de desorden, o de muchísima privacidad, como ocurre hoy en zonas exclusivas en las capitales, y quien sabe en otros municipios.

Sin duda, dependiendo de la zona económica, y de su crecimiento, será directamente proporcional el tipo y la cantidad de incidencia delictiva.

Rematando el punto de la inseguridad, esta sigue en tiempos de pandemia, y las conductas de quienes la causan se apegaran a los términos sanitarios o no y buscaran generar su economía, de igual forma las corporaciones llevaran a cabo sus acciones según su política de gobierno, logística y capacidad de respuesta.

Ahora bien, hoy el COVID también, genera frustración y molestia por parte de los ciudadanos incluyendo el que escribe, el ver los dichos y recomendaciones solitarias del gobierno federal, y las reacciones de gobernadores que hacen lo suyo pero cada quien por su lado, como la inseguridad; solo que aquí no se ven programas de emergencia tangibles a favor de transmitir la propaganda benéfica de la prevención en la salud.

Pues bien, el ciudadano se deja llevar por lo que quiere oír, y eso le es cómodo y a la vez pareciera que apoyándose en una escalada de divisionismo político nacional, también interprete que por ejemplo el uso de cubre bocas “no lo uso porque no quiero y ya”, es decir por llevar la contraria a un grupo.

Y no se vería otra forma de calificar esta conducta más que antisocial, dado el caso de que el simple cubre bocas minimiza por lógica el contagio, como la sana distancia y el quedarse en casa quien pueda y deba, pero lamentablemente no sucede.

Así puedo no entender por qué no existe en el gobierno una unidad superior, al menos como los consejos nacionales, estatales y municipales, como el de seguridad pública, que vigilen y decidan sobre el orden público en el tema de las medidas de seguridad COVID, que supervise por células recurrentes las acciones directas en coordinación de los tres o siquiera dos niveles de gobierno y se haga de los protocolos replica o adecuación acción determinante, ya se ha perdido mucho tiempo, y hay personas que están muriendo por su acción directa a la contingencia, sin que se les eche la mano desde la prevención en revisión de acciones determinantes preventivas.

En esto se parece mucho la acción de las policías, muchos mueren y los ciudadanos viven o consumen de lo robado o ilícito sin que las autoridades contengan el consumo, solo se dediquen a detener y detener personas, y con eso provocar crisis de perspectiva de riesgo en las corporaciones.

Los decretos no ayudaron mucho, pero son base, hoy las decisiones de ayuntamientos de buscar aplicar los decretos desde su cabildo, solo parecen politiquerías para campaña y no porque los ciudadanos importen.

En fin, estamos en una parcial extinción y la base está dada, el gobierno hace mucho con los contagios y casos críticos, y el ciudadano como con la inseguridad, no se quiere proteger, solo que el caso no es dejarle la tarea al gobierno, sino a su propio destino.

 

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